26 de diciembre de 2018

Detener el tiempo

Es Navidad y entre celebración y celebración por fin he encontrado un momento para despedir el año. Hay muchos buenos momentos que me  guardo del 2018 y la mayoría tienen que ver con vosotros: las tardes en los clubes de lectura, las charlas en las bibliotecas, las presentaciones de Granada y Madrid (y lo muy divertido que fue prepararlas), las amigas que me escribieron para decirme lo guapa que había salido en la revista Semana, los abrazos que cruzaron un océano, ese paquete que llegó justo la víspera de mi cumpleaños, el cliente que me relacionó por la firma del correo electrónico y le contó a un compañero de trabajo que su mujer estaba leyendo Nadina...


El primer atardecer de 2018 visto desde mi ventana


Sí, ha sido un buen año, tanto que a veces me preocupa "acostumbrarme" y no valorarlo lo suficiente. Espero que nunca me pase, pero como tampoco quiero aburriros (estar dando constantemente las gracias es casi tan aburrido como no dejar de quejarse) he pensado en algo un poco más entretenido para resumir el año y he decidido crear mi propio reto, totalmente ad hoc, diseñado a medida y pensando en lo que más me gusta después de ese deporte de riesgo que es vivir. La ficción. 

Y empezamos (los chicos primero esta vez) con:


Mi protagonista masculino favorito de entre todas las series que vi en 2018: Tommy Shelby en Peaky Blinders

Cillian Murphy pone el carisma y la elegancia y Tommy Shelby las contradicciones que conlleva ser un gitano, héroe de la I Guerra Mundial, que ha ascendido socialmente gracias a ser el líder de una banda criminal en el Birminghan de los años 20. Todo en Peaky Blinders es perfecto, las interpretaciones, la ambientación, la tensión dramática, la música, el modo en que refleja los cambios sociales y los conflictos de la época... Pero Tommy (con el permiso de la estupenda tía Pol) es lo más. Son cuatro temporadas (que no sé por qué tardé tanto en descubrir) y para esta primavera se espera la  quinta y ahí estaré yo, en primera fila, sin perder un ápice de mi amor por Tommy.


Así estoy, dispuesta a todo si se retrasa el estreno de la quinta temporada. 


Mejor protagonista femenina de lejos (y también de serie): Gemma en Doctora Foster


Me pasó una cosa curiosa con la Doctora Foster, A3 comenzó a emitirla cuando nos fuimos de vacaciones. Yo me quedaba en la terraza leyendo y mi marido veía la televisión. Desde fuera me llegaban retazos de conversaciones que me hacían levantar la vista del libro (un libro que me tenía muy enganchada y del que después os hablaré), pero me resistí y solo a la vuelta le di una oportunidad cuando ya emitían la segunda temporada y sin haber visto la primera. Me quedé pegada a la pantalla y en cuanto terminó, empecé a verla otra vez, ahora sí, desde el principio. La culpa la tuvo Suranne Jones y la fuerza y la humanidad que le da a su personaje. Dr. Foster es una producción de la la BBC (qué casualidad, igual que Peaky Blinders) y una demostración de que no se necesitan demasiados ingredientes para construir una trama llena de tensión, de traiciones, de desconfianzas, rencores y venganzas. No, no es Juego de Tronos, no hay conspiraciones entre reinos ni batallas, es solo un matrimonio en plena crisis de confianza. Todo el desarrollo tiene algo de teatral, de mecanismo de relojería, pero los diálogos son tan buenos y las escenas tan memorables que solo puedo aplaudir y pedir muchos más personajes femeninos como Gemma, incluso a pesar de ese castigo final que fue lo que menos me gustó, pero que podría pasar por alto si deja abierta la puerta a una posible (aunque por ahora no confirmada) tercera temporada. 


Tranquila, Gemma, quien rie el último rie mejor


Una pareja inolvidable y de película: Ali y Stephanie en De óxido y hueso

Había oído hablar mucho y bien de De óxido y hueso, pero nunca coincidíamos, hasta esta Semana Santa. Fue una noche en un hotel en medio de ninguna parte. Íbamos de camino a Almadén y veníamos de Ruidera, estábamos cansados del viaje, era tarde, a la mañana siguiente había que madrugar, pero Marion Cotillard y Mathias Schoenaerts se conocieron en una disco donde él trabajaba de portero y ella se había metido en problemas y ya no pude soltarme. ¿Qué os puedo decir de De óxido y hueso? Que aunque sus protagonistas no son exactamente convencionales, consiguen hacerse poderosamente reales, que su historia de apoyo mutuo/sexo ocasional/amistad/amor/superación me pareció absolutamente auténtica, doliente por momentos, conmovedora durante todo el metraje. Y no mucho más porque es de esas obras a las que conviene acercarse a ciegas para dejar que sus imágenes nos deslumbren.


Solo para que os hagáis una idea


Un libro y dos hombres que me sedujeron: Elio y Oliver en Llámame por tu nombre

André Aciman nos lleva de vuelta a los años ochenta para narrar el amor de verano entre un muy joven Elio (diecisiete años) y un invitado de sus padres en la villa familiar del norte de Italia. Oliver es un norteamericano que desarrolla un trabajo postuniversitario (también es joven, pero no tanto como Elio). Los dos son brillantes, sensibles, aventurados y mantienen un tira y afloja que desemboca en un vivir el momento que podría traducirse en una de las frases que más me gustó de una novela narrada con gran belleza: Si no es ahora, ¿cuándo? 
También vi la película y es muy bonita, refleja a la perfección el ambiente, esa tensión subterránea, los actores son perfectos, no le puedo poner una pega, pero me sigo quedando con el libro incluso a pesar de ese final un punto excesivamente dramático que la película ahorra. Después de todo (y es algo que vas aprendiendo con los años) incluso evocar los momentos tristes tiene algo de dulce placer nostálgico. 


Una vez yo también tuve veinte años, incluso estuve en Roma...



Dos mujeres complejas y una tetralogía al completo para ellas. Érase una vez Dos amigas

No podía no citar a Elena Ferrante. Juro que no pensaba leer los cuatro libros (no de corrido, al menos), que desconfío por principio de las historias que no pueden contarse en trescientas o cuatrocientas páginas, pero lo complicado de la relación entre ellas, lo mucho que reconocí en ese Nápoles de los años 50 o 60 de lo que he visto o me han contado en mi propia familia, la identificación en uno u otro momento, el rechazo en otros, hizo que me leyese la serie al completo en veinte días y que aún meses después siga tratando de descubrir a Lenú y Lila detrás del muro de palabras que construyen sus verdades y sus mentiras. 

Y para hacer la foto y subirla a IG no se me ocurrió nada mejor que desempolvar mi vestido de novia

Dos ciudades a las que regresar: París y Berlín


Ambas han marcado mi año y también han sido más una construcción que algo real, porque no, no he visitado ninguna de las dos (durante estos doce meses), pero en cierto modo, parte de mí sí ha estado allí. Muchas veces me he encontrado volviendo al puente de Alejandro III como si aún estuviese apoyada en esa balaustrada, y otras he evocado el aire frío que te corta la cara cuando cruzas el Spree sobre el puente de Oberbaum. París es parte de un proyecto terminado, Berlín de otro en curso, pero una de las cosas que más me gustan de escribir es que nunca te vas del todo. Algo de ti se queda para siempre allí e incluso el tiempo deja de correr.



  

Cruzar todos los puentes

Y no es que sea malo que el tiempo pase (de hecho, tengo muchas ganas de que llegue abril y pueda contaros qué ha sido de Dmitry durante estos meses, cómo le va en Berlín, quién es Antje, por qué les va a costar tanto confiar el uno en el otro y cómo, a pesar de todo, correrán el riesgo de equivocarse). Pero también es cierto que los años no pasan en balde. Otra de las cosas que ha ocurrido este 2018 es que he cumplido los cincuenta. No voy a acordarme de la parte negativa (seguro que podéis adivinarla), me voy a quedar con lo positivo, que es que me encuentro bien, me veo bien y tengo cada vez más claro de qué cosas merece la pena preocuparse y de cuáles no, que no tiene ningún sentido correr si no sabes a dónde vas y que, en cualquier caso, no quiero hacer de la vida una carrera, prefiero pensar en ella como un viaje y detenerme cada vez que me apetezca contemplar el paisaje.


La puesta de sol de esta misma tarde

Y nunca, nunca os agradeceré lo bastante que os detengáis a contemplarlo conmigo. ¿Seguimos durante este 2019? Os espero.




10 comentarios:

  1. Felices fiestas y una mejor entrada 2019♥♥
    Cuando os leo en estas entradas me doy cuenta del poco tiempo que tengo, si no puedo ni leer todo lo que quiero, ya no digo nada de las series geniales y estupendas que no tengo tiempo para ver. La vida me puede jajaja. pero solo en eso!!!
    Deseando también que llegue abril y leerte.
    Un besote y que cada año que pase sea mejor ♥

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    1. ¡Gracias, Pepa! Reconozco que este año me lo he tomado con más calma (sobre todo durante el verano) y he tenido más tiempo para series y libros, y aún así he llegado a diciembre con un montón de pendientes, pero en fin, la semana que viene será otro año... XDD Un abrazo enorme y comparto tus buenos deseos, ojalá que este 2019 sea un poco mejor para todos. ¡¡Besos grandes!!

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  2. Mi año ha sido bueno pero, aún cuando en otras ocasiones me han ocurrido cosas malas, me gusta ponerlo en una balanza y suelen ganar las buenas, las de cada día, no tan importantes y que nos pasan desapercibidas. Me gusta ver la botella medio llena e intentar poner una sonrisa a la vida.
    Besitos 😊

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    1. Se nota en las fotos que compartes, Almudena, igual que en tus entradas del blog, ese amor por las cosas más cercanas. Me gusta esa visión y esa sonrisa. Mil gracias por compartirla y por pasar por aquí y un gran 2019!!

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  3. Felices Fiestas!!!
    Me cuento entre los abrazos que cruzaron el océano...

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    1. Te cuento y espero al próximo *_* Listas para dejarnos sorprender... Abrazo fuerte, fuerte, Erika <3 <3 <3

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  4. No tengo que decirte que mientras te leía he ido haciendo los mismos check sobre la lista de descubrimientos de este año y algunos te los debo a ti ;) (sé que acabaré sucumbiendo al resto de la Ferrante).
    Creo que 2018 ha sido un buen año y espero que el próximo sea aun mejor. Yo quiero verlo.
    Brindemos por que ocurra ♥

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    1. Yo también quiero verlo y sobre todo quiero seguir compartiendo, descubriendo, disfrutando juntas. Brindo por ese año aún mejor, tenemos lo fundamental: las ganas. Seguimos, Lidia <3

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  5. Yo también peco a veces de no valorar suficiente lo bueno que nos pasa, por si acaso, no vaya a ser que... ya tú sabes. Pero estoy segura de que si pensamos en clave de libros, series (yo estoy como tú, pero con Juego de Tronos), películas, conversaciones, tertulias, amigas de tertulias y "musas esproncediles" que nos quedan por delante, 2019 no puede fallar.
    Va a ser genial, ya lo verás. ¡Feliz Navidad!

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    1. Las tertulias esproncediles están muy alto en el top anual y Juego de tronos también llegará para la primavera, así que podemos empezar a descontar semanas juntas, en realidad son muchas las cosas que hacemos juntas y eso es otra de las cosas que me hacen sentir muy afortunada. Claro que va a ser genial, tenemos "la clave" ;) ¡¡Un abrazo grande y muy feliz Navidad!!

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