24 de diciembre de 2014

Cuento de navidad

No soy excesivamente partidaria de la Navidad. Me deja fría la saturación de mensajes publicitarios, el consumismo, las prisas... Pero la Navidad no es solo eso, por supuesto. Para mí es más que nada, un tiempo relacionado con los recuerdos, la evocación,  las tradiciones, y eso sí que me gusta. Por eso no quería faltar a la costumbre de traer una entrada que tenga como tema una historia que transcurra en Navidad. Primero fue una peli no muy conocida, Los amigos de Peter, el año pasado, Qué bello es vivir, y este me ha dado por un clásico entre los clásicos: Cuento de Navidad de Charles Dickens.


Cuento de Navidad es una de esas historias que no importa las veces que pueda haberla leído, siempre vuelvo una y otra vez a ella. No sé qué edad tendría, pero me recuerdo muy pequeña y ya abducida por esa mezcla genial entre cuento de fantasmas y el más genuino y bondadoso espíritu navideño. Es difícil, por no decir imposible, sustraerse a la atmósfera que Dickens crea desde las primeras líneas: víspera de Navidad, un hombre rico, ruin y avaro, un Londres sumido en la niebla y en plena era victoriana, una mansión vacía y desangelada en la que extraños sonidos rompen la tranquilidad de la noche. Mr Scrooge va a recibir una serie de inesperadas visitas...



Ay, Mr. Scrooge... ¿No os parece un personaje maravilloso? Mezquino, de corazón marchito, agostadas ya hace mucho las ilusiones que en su lejana juventud pudiera tener. Es un carácter extremo, un arquetipo, y sin embargo alguien tan fácil de reconocer que creo que todos podríamos citar entre nuestros conocidos a un par de Mr. Scrooge a los que les desearíamos que les visitasen los fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras.


La novela se publicó en 1843. Las desigualdades sociales en plena revolución industrial eran inmensas: trabajo infantil, jornadas y salarios injustos y abusivos... Dickens no dudó nunca en reflejar en sus obras esa dura realidad. La había vivido de primera mano, así que sabía bien de lo que hablaba. Cuento de Navidad no es una excepción y su mensaje es profundamente moralista, pero ni entonces ni ahora (¿realmente han cambiado tanto las cosas?) nos vendría del todo mal un poco más de moralidad. El éxito tras su publicación fue fulminante, en solo una semana vendió seis mil ejemplares, y contribuyó a crear y difundir la imagen de la Navidad tal y como todos la quisimos celebrar después. Regalos, banquetes, juegos, risas, reuniones con amigos... Por aquel entonces la festividad se celebraba sobre todo en el campo y pasaba bastante desapercibida en las grandes ciudades como Londres. 



Con mucha ironía, con humor y sin renunciar a describir lo duro de la realidad que le rodeaba, creó una obra maestra e intemporal en la que triunfan los buenos sentimientos, que habla de que nunca es demasiado tarde para rectificar, que nos recuerda que compartir es siempre mucho más gratificante que acumular, que un pequeño gesto puede cambiar muchas cosas y que la compañia de aquellos que quieres y te quieren es el mejor regalo que puede existir en cualquier tiempo o lugar. 


Se han hecho de ella innumerables versiones, seguro que en estos días volverán a emitir alguna en la televisión, pero yo siempre que abro el libro acabo enganchandome y ya no puedo soltarlo hasta que Tiny Tim nos bendice a todos. Por si también os apetece pasar las navidades en compañía del espectro del difunto Jacob Marley, del escribiente Bob Cratchit, del joven y amable Fred y del cascarrabias Ebenezer Scrooge y no tenéis un ejemplar a mano, os dejo con esta copia online gentileza de la red de bibliotecas públicas y con las palabras de Dickens que son mucho mejores que las mías, no sin antes desearos unas navidades tan buenas o aún mejores que las que él describió. Feliz noche a todos.





6 comentarios:

  1. Una historia que lo tiene todo! Lastima que en este mundo la gente que se tendría que sensibilizar con este cuento no lo haga...

    Me encanta esta entrada.

    ResponderEliminar
  2. lo leí en la colección de ANAYA que has puesto, me la leí entera en el cole ^^
    me he quitao el parche pa desearte FELIZ NAVIDAD :)
    mil besos!!!

    ResponderEliminar
  3. Siempre que vuelvo a esta historia no puedo evitar buscar mis similitudes con Scrooge. Me pregunto cuántos de mi familia y conocidos también se acuerdan de mí cuando la leen :-)))

    En fin, voy a despedirme con las líneas mediante las cuales he felicitado la Nochebuena, y que ahora, un poco tarde, os la felicito a tí y a tus lectores:

    " En esta noche tan especial, os deseo lo mejor para vosotros y vuestros seres queridos. Que la paz, la felicidad, las risas y los abrazos os lleguen a montones y, lo más importante, que todos seamos capaces de provocarlos".

    Carletto

    P.S.: Muy buena entrada!

    ResponderEliminar
  4. Es una historia que nos trae recuerdos a todos ¿verdad? y creo que buena parte de su éxito reside en que como dice Carletto en el fondo todos tenemos un poco de Mr. Scrooge... XD Aún así procurad disfrutar mucho de estos días y muchas gracias por pasar, incluso en Navidad! <3 <3 <3

    ResponderEliminar
  5. Bueno, no voy a contar mis similitudes con Mr. Scrooge, :D así que te deseo lo mejor para estos días! Un besazo y Feliz Navidad!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No me puedo creer que precisamente tú tengas algo en común con Mr. Scrooge... XD Gracias por los buenos deseos, Meg!!! Los mismos para ti <3 <3 <3

      Eliminar