20 de octubre de 2014

Redes y telarañas

Esta semana me ha dado por reflexionar acerca de las redes sociales. No uso apenas twitter, blogueo lo justo para que este espacio no se quede vacío y desangelado, a lo que más caso le hago es a Facebook. Y me ha dado por pensar acerca de ello porque acabo de llegar a los 900 amigos. Hace dos años desempolvé una cuenta que me había creado en 2010 y en la que no tenía un solo contacto. Por entonces 900 amigos me habrían parecido una locura, de hecho me asombraba cuando veía a gente con 1000, 1200 contactos. Ahora ya no, ahora ya sé cómo funciona y, la verdad, no le encuentro el sentido.



Un año más tarde tenía ya 100 amigos y estaba encantada de la vida. Se trataba de gente que más o menos conocía o me conocían y así y todo había sido un sufrimiento llegar a esa cifra. Me costaba (aún me cuesta) muchísimo pedir amistad. Me parece una especie de intromisión y me produce incluso mala conciencia, porque al fin y al cabo, aunque lo uses para muchas más cosas, lo de estar en las redes es para intentar venderte, en plan: mira qué maja soy, lee mi libro, etc, etc. etc... Porque antes que nada te vendes a ti misma, es una realidad. Si no gustas, es difícil que guste lo que haces. Yo por lo menos también actúo así. Hay que usar algún criterio y uno importante es la afinidad.

Total, que por aquel entonces, yo que era nueva en esto y todavía un poco ingenua, pensaba que cuando tenías muchos contactos era porque había mucha gente que se interesaba por lo que hacías (y seguro que también ocurre así), pero tengo más que comprobado que en la inmensa mayoría, esos miles de amigos son lo que podríamos llamar contactos de baja calidad, ni les interesa lo que haces ni tú sientes la más mínima curiosidad por lo que hacen ellos. ¿Entonces por qué aceptarlos? Pues eso mismo me pregunto yo. Últimamente me están llegando una media de diez, doce solicitudes por día. A algunos los rechazo de plano, astrólogos, videntes, vendedores de créditos, naturales de países cuyo mensajes están escritos en alfabetos visualmente vistosos pero incomprensibles...


A algunos les digo que sí y en cuanto acepto ya te están colgando su publicidad en tu muro y solicitando que le des al me gusta a su página, cuando no te han dicho ni buenas tardes. Otros te escriben entrañables mensajes llenos de los mejores deseos: éxito, belleza y salud para ti y para tu familia durante este año y todos los venideros. Unos cuantos bastantes tratan de ligar online, barato e inútil, y no faltan los que te piden directamente que lo dejes todo y les sigas, o en su defecto leas su relato o su libro.

Es bastante agotador. No doy tanto de sí, y aunque gracias a las redes he descubierto a amigas de verdad, a desconocidos encantadores, a gente realmente brillante y llena de talento, a personas divertidas y de lo más interesantes, la realidad es que apenas me queda más tiempo para prestarlo. Así que, si no tienen nada en común conmigo, aunque acepte la amistad, en el mismo momento le doy al botón de no seguir, y entonces da igual si son brillantes o aburridos porque jamás volveré a tener noticias de ellos...


Sí, sí que puedo ignorarte... prueba a ver

Pero aunque supongo que ellos hacen lo mismo conmigo, esto de subir amistades por subir, me produce remordimientos, ¿para qué quiero 900 amigos si realmente solo interactúo con una décima parte? ¿Sería mejor decirles a todos que no? ¿Qué pasa si esa gente a la que no sigo, y por lo tanto no tengo la menor idea de lo que publica, cuelga mensajes xenófobos, denigrantes o directamente repulsivos? Porque esas cosas pasan con una frecuencia alarmante, y mientras ocurre yo estoy tan tranquila apareciendo en su muro como una amistad más. Nadie me va a pedir cuentas y cada uno es responsable de sus propios actos, pero de veras que solo pensarlo me da un mal rollo horrible.


Por eso me he propuesto ser más selectiva, pero es complicado. La inmensa mayoría de las peticiones de amistad que recibo son de hombres, hombres que con toda seguridad no son potenciales lectores, ni siquiera potenciales comentadores o interlocutores en una conversación. Son en su mayoría poetas (jamás imaginé que en el mundo quedasen tantos poetas ni que compartieran la pasión por etiquetar a los demás en sus versos. No me imagino a Neruda etiquetando a sus contactos, la verdad...) Pero aunque sean malos tiempos para la lírica, si tienen muchos contactos en común conmigo los acepto. Si no son poetas y solo quieren vender su libro los acepto, si tienen como imagen de perfil una foto de Paul Newman, como me pasó el otro día, también los acepto...


Vale, quizá no sea una razón muy sólida, pero las hay peores...

No sé, supongo que tengo un concepto de la cortesía anticuado porque me gustaría que la gente practicase una mínima etiqueta también en las redes: No exigir atención cuando no se está dispuesto a ofrecer lo mismo a cambio. No llenar de publicidad propia los muros ajenos. No meterte en grupos sin preguntar. No pedirte amistad solo para engrosar una lista que a nadie le importa... El problema es que también me parece de mala educación negarme y mientras tanto mi número de amistades en Facebook crece y crece. 

Pero últimamente no dejo de tener esa sensación, y es que la red, en lugar de un instrumento de comunicación, puede ser una telaraña pesada y muy muy pegajosa...

26 comentarios:

  1. No puedo más que estar total y absolutamente de acuerdo en tus reflexiones.
    Mi cuenta no es, ni mucho menos tan grande como la tuya, (tengo 174 contactos... una pasada, verdad?) pero cuando me solicitan amistad accedo a su muro y lo primero que miro es si tiene algo que decir que me pueda interesar, si lo tiene, lo admito... pero si solo hay publicidad o algo que me da mal rollo, sintiéndolo mucho pues yo también creo que debe haber cierta cortesía en las redes, lo borro de mi muro con toda la frialdad del mundo, porque pienso ¿para qué?
    Gracias por tus reflexiones.Un placer leerte.

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    1. Postdata... a Paul Newman le hubiera dicho SÍ!!
      jajaja :P

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    2. Y además la imagen de portada de Paul también es bonita. Eso ya son dos puntos a favor! XD

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  2. Bueno, al parecer, cada vez vamos siendo más selectivas; o más cautas. Nos identificamos al completo con todo lo que dices (vale, casi, casi, todo). Como Crissi, también miramos su página antes de aceptar a nadie. Si lee libros es lo que más valoramos ahora; no por si les interesará los nuestros, sino por la probable afinidad. Cuando aceptamos a alguien no solo es porque él o ella pueda darnos conversación alguna vez. Es porque nos apetecería poder descubrir cosas nuevas a través de ese alguien.
    En fin, ahora solo falta hacer limpieza y, en lugar de los que tenemos, quedarnos en la mitad. Casi nos apetece.

    Una muy buena entrada. Ya echábamos de menos tus reflexiones.

    Un besazo.

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    1. Ya veo que tenemos todas unas ganas locas de coger la escoba >_< Es un placer un poco perverso pero muy satisfactorio. Tenemos que practicarlo más...

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  3. Algunas veces siento lo mismo. Es como estar atrapada en una maraña de "amigos", "followers", "me gusta" y "retweets" al tiempo que tus espacios dejan de ser tuyos porque en ellos ya no eres simplemente "periquita de los palotes" sino una fuente de información y, en mi caso, no soy tan interesante para ser una fuente de información, pero ni un chorrito o una gotera.
    Mis últimos trabajos como periodista fueron en periódicos digitales, en ambas ocasiones, bajo el mando del que es considerado el "mago" de las redes sociales en Venezuela. Por ello, mis propias cuentas de Facebook y Twitter, ni las tocaba pues acudir a ellas para cualquier cosa se sentía como estar trabajando.
    De año y medio a esta parte las cosas cambiaron. Mi Facebook ya no es para compartir fotos de mi familia, mi Twitter ha dejado de ser una herramienta para hablar mál del gobierno...ahora tengo Tumblr, Instagram, un canal de YouTube y un blog. Además, todas mis cuentas están encadenadas para publicar en simultáneo y dedico a su actualización cerca de tres horas diarias y me da un ataque de stress cada vez que publico algo no vaya a ser que salga con un error ortográfico o sea ofensivo para alguien: Es nuevamente un trabajo.
    No obstante, como en todos los trabajos, he conocido gente encantadora (como tú) y he podido notar, gracias a unos cuantos experimentos, que sí hace diferencia tener "presencia" en las redes sociales. Así que, no queda de otra, suspiro y sigo tratando de publicar contenido interesante, ya sea de mis libros o de otra cosa, trato de no hacer "spam" porque no me gusta que me lo hagan, no uso los grupos a los que pertenezco únicamente para hacer publicidad a mis libros (¿qué tanto se puede decir de un libro? ¿cómprenlo por favorcito?), comento alguna cosa interesante que vea por allí aunque esa persona jamás me haya dado ni un "me gusta" y acepto en Facebook solo a aquellos con los que tengo amigos en común y actualizan sus páginas con información que parezca verdadera. Es decir, trato de tener una "presencia" que se parezca a mí lo más posible.
    Si me sale una cuenta porno le echo la culpa al tipo de libros que escribo y lo borro; si alguien pone publicidad en mi muro pongo los ojos en blanco y pienso "señor no soy tan importante" y lo borro; si alguien usa mis espacios para colgar enlaces de descarga pirata de mis propios libros siento la urgencia de golpear algo y, sí, lo borro y todas esas veces trato de pensar en los mensajes lindos que recibo como "tu libro me hizo llorar" (aunque no lo crean es un mensaje lindo), o "Vadim es míoooooo".
    A fin de cuentas trato de quedarme con lo bueno y no con lo malo de esta especie de trabajo secundario que significa estar en las redes sociales.

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    1. Vale, yo certifico todo lo dicho por Erika para no llenarte el post con las mismas palabras porque es lo que pienso.
      Decirte que a mí también me da por pensar de vez en cuando que puede que aparezca como amiga de algún malnacido y me da taquicardia pero al final, acabo pensando lo mismo que Erika.
      Creo que es una entrada de lo más interesante y muy reflexiva. Enhorabuena y muchas gracias.
      PD 1: yo también me agencio todo lo que lleve a Paul Newman
      PD 2: Vadim es MÏO y solo MÍO, ¡QUE QUEDE CLARO!

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    2. ¿Por favorcito compren mi libro? Creo que eso es de las pocas cosas que nos quedan por probar XD Erika, no sé cómo lo haces pero todo lo que dices es siempre interesante, curioso o divertido, pero estoy de acuerdo en lo que comentas. Es otro trabajo y se lleva mucho mucho tiempo. Por suerte también tiene muchas gratificaciones, como compartir a Vadim :P Meg no seas egoista!!!! XD

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  4. Yo soy muy selectiva porque comparto bastantes cositas por el facebook, además me cuesta bastante solicitar amistad, no sé por qué ( a no ser que la persona sea cercana o de confianza, claro) El caso es que mis "amigos" no llegan a 200 y aún así hay gente que ni fu ni fa, porque ya me dirás para que me solicita amistad gente que luego por la calle ni "por ahí te pudras" me dice. Y de los que te bombardean con invitaciones de juegos, ya ni hablo... Me he acordado de toda la estirpe de algunos tantas veces... De todos modos, a comparación con otra gente, creo que no me llegan demasiadas solicitudes. Según mi marido, es porque tengo pinta de borde, jajajaja...
    Muy buena entrada, Ari. Besotes!!

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    1. ¡Los juegos! ¿Y cómo puede haber tantos? Por más que anulo las notificaciones siempre surgen más. Y no te fies con las solicitudes porque a mí tampoco me llegaban muchos y luego casi de un día para otro te empiezan a caer sin ton ni son. Y luego le enseñas a tu marido uno de esos mensajes en los que un señor que conoces de nada te cuenta lo guapa y lo interesante que pareces para que vea si eres lo suficientemente borde! XD

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  5. Jajaja! 900 amigos ya. Si que te has hecho famosa. Espero que no te olvides de los que estuvimos desde el principio! :) Que casualidad, yo he llegado precisamente a 9 (contando que te tengo duplicada), pero son de calidad.

    Hace tiempo que sabía cómo funcionaban estas cosas y la verdad que odio eso de hacer amigos para subir el número de seguidores. Me pregunto incluso cuántos de esos que pretenden ser amigos son en realidad bots y no personas. :/ De verdad que haces bien en hacer una criba.

    La verdad es que no había pensado en facebook como una carta de presentación. No se... no creo que en mi caso mi cuenta me defina, o por lo menos no totalmente. Comparto trailers de videojuegos que me chocan y tal pero esa es una de mis muchas facetas, también me gusta leer (no comparto nada de ese estilo pero fíjate que ahora me están entrando ganas XD), escribir el libro de la muerte cuando tengo tiempo, ver series en VO, comentarlas, desarrollar software, diseñar videojuegos, reconstrucción de entornos en 3D...

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    1. Pero tus 9 amigas de esa cuenta vale cada una por 900, Joe! XD La verdad es que tardé en descubrir Facebook pero me gusta. La única pega es que hay demasiada hojarasca. En fin, haremos limpieza de vez en cuando..

      PD. ¿El libro de la muerte? XD Es que lo malo de tener tantos talentos, Joe <3 El videojuego tiene una pinta alucinante. Sabes que no soy de juegos, pero cuando lo termines tengo que probarlo....

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  6. Hace meses cerré la cuenta y me hice una para mis chavales del insti, cuando ya nos despedimos, y para la familia y amigos. Fb es un robatiempos (y roba datos), me paso lo justito y solo para ver a los que necesito ver ;)
    Un superabrazo!!!

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    1. El día que se me acabe la paciencia te copio la idea. El tiempo no solo es oro, es vida que se nos escapa :/ Un besazo, amore!

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  7. Yo la abrí hace relativamente poco (creo que fue a finales de diciembre del año pasado) y creo que tengo unos 650 "amigos". De ellos, creo que lo que se dice relación, relación, con unos 50 o 60 más o menos. Lo cierto es que he tenido bastante suerte porque no me han hecho apenas Spam y cuando he visto algún post o mensaje "raro", no he dudado en eliminarlos.
    He de decirte que me ha hecho mucha gracia tu apunte sobre que te da vergüenza enviar una solicitud de amistad, porque a mi me ocurre lo mismo: pienso que soy una desconocida y que es un poco de intromisión, jejeje !!
    Besos !!

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    1. Somos tímidas, Maribel. No se lo cree nadie, pero es verdad! XD Yo creo que el truco está simplemente ahí, moverte dentro el ámbito de lo que te gusta y de la gente con la que compartes intereses. Usándolo bien, no solo es genial sino que se pasa genial. Esas charlas que se van del hilo a la que te descuídas... tú sabes de lo que hablo, ¿verdad? XD Un beso!

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  8. Yo estoy por las mismas. Apenas hace un mes que abrí la cuenta, y ya tengo mas de 250 "amigos" de los cuales converso con menos de 10 y me interesan las noticias y páginas de (si acaso) 25. Y también me da un sentimiento raro al eliminar, hace poco me pasó que un "caballero" quiso utilizar mi muro para dejar un comentario que a mi no me parecía correcto. Así que lo contacté para solicitarle que lo retirara y el muy "caballero" se molestó tanto que me dijo que yo no tenía 2 dedos de frente. Aun así sentí horrible por eliminarlo. Estoy mal, lo sé.
    Pero cuando yo envío una solicitud, de verdad, es por que me interesa tener noticias (mas que contacto) de esas personas. Saber que están escribiendo y ver que novela nueva han publicado (casi a todos a los que les envío solicitud son autores).
    Pero tienes toda la razón del mundo, hay que hacer limpieza y como dijo Crissi: sin contemplaciones.

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    1. Es curioso que después de que haya gente que claramente "abuse" de la buena voluntad, luego encima tengas que ser tú la que se sienta mal. Es por eso que muchos se aprovechan, así que completamente de acuerdo. Contra los malos modos, sin contemplaciones..
      ¡Muchas gracias por pasar, Deisy!

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  9. Yo estoy en las mismas que tu y me jode esa gente que te pide amistad solamemte para hacerse publicidad

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    1. Es un mal generalizado. Además que ese spam tan agresivo genera más rechazo que otra cosa, pero ¿y lo bien que te sientes despues de elliminarlos? :P

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  10. Muy buena reflexión :) Tienes mucha razón en todo lo que dices ;)
    Besos

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  11. Siempre es interesante leerte.
    Las redes sociales son como vivir en un piso a pie de calle (una calle muy muy concurrida), Cualquiera que pasa puede mirar por tu ventana o tu puerta o llamar para pedirte sal, y si te dejas las puertas abiertas o las persianas subidas ya ni te cuento.
    Es uno de los problemas que tenéis los escritores, que además de escribir tenéis que hacer de relaciones públicas y vendedores y claro, se cuela de todo.
    Personalmente tengo un perfil propio (personal, valga la redundancia) en cada red social y solo acepto gente que conozco (dentro o fuera del ciberespacio, pero que tengo la seguridad de que puede estar como amigo), en esos perfiles soy estricto e inflexible. Luego tengo perfiles "profesionales" y en esos pasa exactamente lo que comentas (bueno, menos lo de ligar. De esos no tengo) Conoces gente interesante que, al menos para mi compensa el resto de gente no tan interesante. Pero llega un momento que tienes que ir seleccionando, como en la vida real supongo. Imprescindible sacar la escoba de vez en cuando.
    Y más vale tener 10 buenos amigos que 1000 contactos fantasma.

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    1. ¿No te escriben para ligar? No lo entiendo, con lo atractivo que resultas tan duro y tan metálico... XD En fin, coincido en todo. Y también en que por más que nos quejemos las ventajas superan con mucho a los incovenientes. Me quedo como siempre con todo lo bueno ;)

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  12. Esta entrada me había pasado desapercibida. Por mi parte aún no he entrado en las redes sociales, quizá por miedo, quizá porque me pilla un poco mayor, aunque sé que la edad no es óbice ni cortapisa, pero el hecho es que sólo tengo un humilde blog donde poner de vez en cuando lo que considero interesante para los demás teniendo, obviamente, alguna relación conmigo.

    También me ayuda a descubrir nuevas cosas, nimiedades, por ejemplo creo que hoy he aprendido a seguir otro blog de forma automática sin tener que estar entrando de vez en cuando. Aún no estoy seguro de haberlo conseguido, la póxima vez que se publique algo en dicho blog lo comprobaré.

    Sea en las redes o sea en la vida real, estudié hace mucho tiempo que nos relacionamos de forma intensa con tan sólo un puñado de personas, no me atrevo a decir cuántas. Es verdad que conocemos y quizá hablemos una o dos veces al año con muchas más personas, pero nuestro círculo más íntimo, en el que realmente confiamos (y ellos confían en nosotros) es muy reducido.

    Otra cosa es usar las redes para alguna actividad de marketing o comercial, pero eso es otra historia.

    Ciao,
    Carletto

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  13. Las redes tienen eses pequeños placeres como descubir gente encantadora o luchar contra la tecnología y ganarle alguna partida. Si quieres un día hablamos sobre cómo instalar el botón de seguidores en el blog. Aunque yo el otro día justo descubrí cómo seguirlos aunque no hubiese botón y eso me permitió no perderme tus retratos :) Un beso y gracias, Carletto.

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