27 de abril de 2014

La Vera, los empalaos de Valverde y la serrana de Garganta.

Estos días atrás, aprovechando la Semana Santa, estuve en la Vera, en Cáceres, y me apetecía hacer una entrada como si fuese una postal. Hecha de impresiones y retazos de recuerdos.

Lo primero el agua y la primavera.






No soy muy buena con las fotos, pero es difícil que hubiesen salido mal...


Barrancos, cascadas, robles, castaños, majuelos, retamas, jaras en flor... Una belleza y un derroche, naturaleza viva en todo su esplendor, tanto que a los que venimos de paisajes mucho más secos y severos nos cuesta trabajo creer que no nos hemos cambiado de país, sino que solo nos hemos movido un par de cientos de kilómetros.

También imágenes del monasterio de Yuste, al que se retiró Carlos I a vivir sus últimos días, o el palacio de los Condes de Oropesa en Jarandilla o cualquiera de los pueblos de la comarca y su típica arquitectura serrana.






Y otro recuerdo, este inesperado: el de los empalaos. Todo el mundo lo comentaba el Jueves Santo y afirmaba que era algo que no te podías perder.

Os aseguro que no iba muy convencida. Recordaba vagamente haber visto algún reportaje en televisión y temía lo que nos fuésemos a encontrar. Y lo cierto es que no tuvo nada que ver con lo que esperaba. Sin duda el ritual es abrumador, el cuerpo se rodea con una soga que va desde la cintura hasta las manos, sujetándolo a una especie de viga de madera, y así, empalado, se recorre descalzo las estaciones que marcan las catorce cruces de las muy empinadas calles de Valverde de la Vera.

Se crea o no se crea, se comparta o no la fe y el modo de practicarla, impacta el sacrificio personal y lo que esta tradición conlleva de puesta a prueba y de esfuerzo arrostrado hasta el límite de la resistencia. Es una ceremonia sencilla que, a pesar de la enorme multitud de asistentes y curiosos, se lleva a cabo de forma íntima, y el respeto no solo se practica sino que también se exige. Una de esas experiencias que se clavan en la retina. Será difícil olvidar a la figura espectral que apareció solitaria y de improviso y que pasó fugaz ante nuestros ojos, dejándote la duda de si lo que habías visto era completamente cierto o en parte imaginado.



Una noche singular en un pueblo singular. Valverde, con el agua corriendo en regueros por en medio de las calles, disputa con Garganta la Olla el mérito de poseer las calles y las casas más bonitas de toda la Vera. Esta muy feo señalar, así que no me decidiré por ninguna. Lo mejor es visitar las dos, y Jarandilla y Guijo y cualquiera de los otros, además en todos hay pequeñas o grandes rutas senderistas accesibles para cualquier estado de forma, lo mismo para quienes practican el barranquismo que para los que solo quieren dar un paseíto por la ribera.

Y para terminar esta entrada/recuerdo de la Vera, os voy a dejar un romance que cuentan en Garganta la Olla. Una historia mezcla de leyenda, hechos reales, mitos y distintas versiones, según quien fuese el que la contase. Es muy popular en la zona y a mí me pareció muy divertida. A ver si os gusta tanto como a mí la Vera ;)





































































En Garganta la Olla,
siete leguas de Plasencia
habitaba una serrana
ata, rubia y sandunguera

Con vara y media de pecho,
cuarta y media de muñeca,
con una trenza de pelo
que a los zancajos la llega.

A uso de cazadora
gasta falda a media pierna,
en la cintura correa
y en el hombro la ballesta.

Cuando tiene gana de agua
se baja pa la ribera,
cuando tiene gana de hombre
se sube a las altas peñas.

Pasa uno, pasan dos;
no ha pasado el que ella quiera
Ha pasado un serranillo con una carga de leña
y le agarró de la mano
para llevarlo a su cueva

No le lleva por caminos,
ni tampoco por vereas,
le lleva por altos montes,
por donde nadie le vea

Ya llegaron a la cueva, le mandó cerrar la puerta
y el serrano, muy astuto,
la quedó un poco entreabierta

Al entrar en su escondijo vió un montón de calaveras
de hombres que había matado aquella terrible fiera.

—¡Tu alegrate serranillo, buena noche nos espera! 
De conejos y perdices le guisó una rica cena
—Bebe, serranillo, bebe
aquí de esta calavera que puede ser que algún día
otros de la tuya beban.

Dime, serranillo, dime
¿Sabes tocar la vihuela?
—Sí señora, sí lo se y el rabel si lo tuviera.
—Tu tocarás el rabel y yo tocaré la vihuela. 
Pensó dormir al serrano y el serrano la durmió a ella.
Apenas la vió dormida;
salió corriendo hacia afuera;
pero pronto despertó aquella maldita fiera.
Mucho rato va corriendo sin atrás volver la cabeza, 
pero cuando la volvió, como si no la volviera
Vio de venir a la serrana saltando de piedra en piedra, 
con una honda en la mano bramando como una fiera.
Puso una piedra en la honda, que pesaba arroba y media
y con la fuerza que lleva le ha quitado la montera

—Vuelve, serranillo, vuelve
vuelve atrás por la montera 

que es de paño rico y fino y no es razón que se pierda.
—Sí es de paño rico y fino;
Así se estila en mi tierra;
mis padres me compran otra, y si no me estoy sin ella.

—Por Dios, te pido serrano, que no descubras mi cueva,
que puede ser que algún día otra vez vuelvas por ella.

6 comentarios:

  1. La Vera, el Jerte, El Ambroz, parajes que una vez visitados son difíciles de recordar, tanto por sus pueblos como por sus senderos ¿Cómo olvidar la Garganta de los Infiernos?. Buena comida, buen vino de pitarra y buenas gentes ¿Qué más se puede pedir?.

    No conocía la copla pero, ¡A fé mía que ha gustado!

    Ciao,
    Carletto

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    1. Sí, Carletto, todos esos valles son una maravilla, me falta acercarme hasta las Hurdes por eso de que están un poco más lejos para otra vez. Y me encanta tenerte por aquí, muchas gracias!!!

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  2. Son parajes preciosos y por suerte, los he podido visitar, aunque de eso hace años porque mi suegra es de Plasencia, aunque vive en Cataluña desde hace más de cuarenta años.
    Ojalá pueda repetir la experiencia. Besos !

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    1. Mis suegros son de cerca de Trujillo y también llevan en Madrid más de cuarenta años... Son lugares que se tienen que echar de menos a la fuerza.

      Y gracias por pasar, Vanedis. Eres un sol!!! :D

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  3. Mi abuelo era de la Garganta (bueno, de un pueblecito cercano...). Sin embargo, no conozco la tierra...
    Besis!!

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    1. Pues ya sabes, Viktor, a ponerle remedio que no te vas a arrepentir! Un beso!!!

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