25 de septiembre de 2013

London calling

Ocurre que soy muy sensible a ciertos factores: la época del año, las percepciones, las coincidencias... Circunstancias que se experimentan más a flor de piel que conscientemente, pequeñas y a menudo indefinibles remembranzas, ¿sería esa la palabra? que te traen a la memoria y te hacen evocar otro tiempo similar al actual solo que anterior, distinto y con frecuencia, de ahí la evocación, especial. 

Y resulta que justo el año pasado por estas fechas estaba haciendo las maletas para irme a pasar el fin de semana a Londres.


No he salido muchas veces de España, por eso guardo mis escasos viajes como pequeños y valiosos presentes: dos escapadas a París, una semana mágica en Praga, mi luna de miel en Tunez y un recorrido inolvidable a lo largo de Italia. Y tres días en Londres, casi como en la novela de Erica Fiorucci, pero no Erica, no me encontré con Sergei ni con Vadim...

Lo bueno de salir poco (algo bueno habrá que encontrarle) es que el viaje conserva ese punto emocionante y capaz de agitarte. Lo diferente, lo desconocido, o mejor aún, la posibilidad de reconocer lo que tantas veces has visto en películas, leído en libros... Cuando viajas confluye lo real y lo hasta entonces solo imaginado, se mezclan en una sola cosa y te sientes inmersa en tu propia fantasía. 

Me gustaría salir más, pero aparte de los problemas típicos (tiempo, dinero, trabajo, aquello de irlo dejando siempre para un poco más adelante) se da la circunstancia de que a mi pareja no le gusta nada montar en avión ni en barco ni en coche si no conduce él, a veces incluso le sientan mal los ascensores... Se marea y se pone a morir. Eso le quita encanto a las travesías, para que nos vamos a engañar. Tiene unas pastillas que le van bien (se las traen especialmente de Francia, no os creáis) pero no siempre funcionan y eso es un problema. Por suerte el verano pasado fueron las olimpiadas y Londres estaba en todas partes y se veía tan bonito... 

Total, que nos fuimos y fue todo un éxito. Las pastillas funcionaron, nos alojamos en un hotel en Mayfair (en el mismo lugar dónde Wellington declaró la victoria sobre Napoleón), paseamos por el Tamesis, comimos fish and chips en un pub, escuchamos música callejera por todas partes, visitamos la torre de Londres y el Museo Británico y la National Gallery y la Tate Modern...

Todo lo que dan de sí tres días hasta que las piernas no te responden y has recargado la tarjeta de transporte más veces de las que puedes contar y aún quieres seguir viendo más, porque llevas apenas un par de días y ya empiezas a considerar la ciudad un poco tuya.



Londres, además de alucinante, me pareció una ciudad muy viva, no como Praga, que es extraordinaria, pero tiene algo de puesta en escena para turistas, o Venecia, con su incomparable belleza desmoronándose poco a poco en pedazos. Londres va rápido y crece y cambia, incorpora sin problemas a los visitantes y sigue a su ajetreado ritmo diario sin inmutarse. Es verdad que es cara, pero me habían advertido tanto de lo cara que era que no me lo pareció tanto. Hay precios para todos los bolsillos y la entrada a los museos es gratuita (o mejor dicho el pago es voluntario, si quieres pagas o si no quieres no pagas. Sin comentarios. Es otra cultura). Y es aún mejor de cómo la había imaginado.

Vamos, que me iba otra vez sin pensarlo, y es que mañana hace un año que estuve allí y Londres me llama.




11 comentarios:

  1. Maadre mía!! La estoy liando parda hoy con los comentarios... mejor no te lo explico, es laaargo!!

    Te contaba en los otros dos que he escrito, uno lo he eliminado y el otro ni sé por dónde andará... que estaba verde de envia al leerte!!

    Yo he salido poquísimo de la península, en mi haber solo cuentan unos cuantos viajes a las islas afortunadas y sólo uno de ellos de placer... y una vez al extranjero, a Irlanda, aunque estuve todo un mes ya hace bastante de eso. Aunque es verdad, cuando llega el mes de agosto, todos los años me entra la morriña, pues me acuerdo de lo bien que lo pasé, de lo bonita que es Irlanda y de la gente que conocí y calaro.... así que te entiendo perfectamente.
    Me encantaría visitar Londres y Venencia y Florencia y Roma y alguna que otra isla griega y Paris y... así media Europa!! pero, como nunca tengo oportunidad, me voy alimentando de la esperanza (es lo último que se pierde, jejej) y de las experiencias que contáis amig@s como tú. Además, tengo los libros, ¿no dicen que parra viajar no hay mejor nave que un libro? ;)
    Ánimo con la nostalgia, bonita!! Esta puñetera época del año contribuye a que una este más sensiblera de lo normal, verdad??? >.<
    Un besazo y gracias por compartir tu experiencia londinense!!!

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    1. Un besazo a ti!!! Es verdad que la época favorece la nostalgia pero eso en el fondo me encanta, soy muy nostálgica y tengo buena memoria, es una combinación mortal XD Y siempre nos quedan los libros, soy nostálgica hasta de los libros, por eso releo mucho. En fin, que Florencia y las islas griegas nos esperan, y algún día volverás a Irlanda, seguro!!!

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  2. Sueño con visitar Londres algún día *-*, de hecho creo que todos los países que quiero conocer quedan al otro lado del océano. Y con lo que me encanta viajar lo único que me falta es dinero. Tal vez en un futuro pueda :).

    ¡Que bonito que tu hayas vivido esa experiencia! Muchos saludos :D.

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    1. A mí también me gustaría viajar al otro lado del mar, Pao. Sueño con Nueva York muchas veces... está difícil pero no desespero ;) Espero que tú también puedas visitar Europa :D Besos!!!

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  3. Para qué hablar!!!! Yo creo que a todas nos pasa lo mismo... Mi excusa son mis hijos... siempre mis hijos... ¿dónde empaqueto yo a tres? ¿y tan pequeños? En fin, al final soy yo que soy incapaz de separarme de ellos, para qué mentir! Me ha encantado tu entrada y tu nostalgia, que por cierto es contagiosa, porque mira que yo he viajado muuuucho (antes de tener hijos), de eso no me puedo quejar, pero nunca he estado en Londres. ¿Te lo puedes creer? Y ahora tengo muuuuuchas ganas de ir! A ver si soy capaz de hacer una escapadita y te mando una postal (que mola recibirlas aunque esté anticuado )
    Un besote!!!

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    1. Sí, yo también tarde en decidirme a luchar contra la mala conciencia de irme y dejar al peque aquí, y eso que ya es mayor y se quejó el pobre de por qué no nos lo llevábamos XD pero crecerán :)))) y espero ver esa postal!!!

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  4. Mi culito agorafóbico viaja poco, has visto más mundo que yo, jejeje, Londres lo tengo pendiente :S y si me calling mucho, pero mucho :D jejeje así que iré algún día :)
    I luv yu, babe. Besotes!!!

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    1. En Londres se te iba a olvidar todo, Mara y eso me recuerda una historia. London blue mist puede ser??? Me encantan tus títulos ♡ ♡ ♡ pero lo primero es lo primero!!! Luego podemos viajar a Londres ^ ^

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  5. Oaah, que envidia! Yo solo he salido de España una vez, de viaje a Francia unos días. Sólo diré que no es buena idea quedarse sólo en un lugar en el que no dominas el idioma y la gente no domina ninguno de los dos que tu dominas.

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    1. Por eso lo mejor es ir siempre a dónde va todo el mundo. Ahí te aseguro que te entienden, sobre todo si quieren venderte algo >_< Ahora que yo también sé lo que es pasarlo mal cuando te repiten algo veinte veces y tú con tu ingles de Parla sigues sin entender absolutamente nada :/ en el fondo comprendo a la Botella... Uff ahora me siento todavía más avergonzada XD

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    2. Si, eso me han dicho. Yo recuerdo en Burdeos haber ido solo a un mcdonalds para comer. Pensé que estaría tirado pedir un big mac (no en vano, se pronuncia igual en todos los países) y fue un suplicio porque la que me atendió empezó a preguntarme de todo,casi hasta el estado civil, en plan ¿la quiere con queso o sin queso? ¿de carne o de pescado? ¿para llevar o para comer aquí?. La mitad no se lo entendí. Es en esas situaciones que te das cuenta de la complejidad de las cosas mas sencillas.

      Estoy seguro que si hubiese sido en ingles me hubiese defendido bastante mejor, pero es que el francés no lo practico.

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