3 de mayo de 2013

Ítaca y los viajes

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias...



Esta semana, con motivo del aniversario del nacimiento de Constantin Kavafis, he vuelto a encontrarme por la red con uno de mis poemas favoritos, favorito por muchas razones, más allá de su indiscutible belleza, de su capacidad evocadora, de su aura melancólica y sensual, además de todo eso El viaje a Ítaca me devuelve una de mis historias más queridas, la de Ulises y la Odisea, ¿y me da una excusa para hablaros de ella? Espero que sí, y que no os importe que me ponga tierna y nostálgica.

No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu  y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti. 

Había en casa de mis padres un libro con la Iliada y la Odisea, había y hay todavía, de hecho lo he secuestrado temporalmente para mostrároslo.



La edición es del Círculo de Lectores, del año 1971, y es muy buena y muy bella. Ya de mayor me regalaron otra donde a Ulises le llamaban Odiseo y fui incapaz de leerla. El libro era grande y yo pequeña, así que lo leía a retazos. Abría las hojas al azar y siempre acababa en los mismos pasajes, Ulises atado al mástil del barco para escuchar los cantos de las sirenas, algunos de sus hombres devorados por un gigante de un solo ojo, Ulises haciendo tiempo para volver a casa en brazos de la hechicera Circe que había convertido al resto de sus compañeros en cerdos, pero no a Ulises...



 
Después de mil aventuras, Ulises un buen día regresa a Ítaca, allí lo espera una mujer harta de esperar y de los pretendientes que devoran los escasos fondos de su casa. Una mujer y un hijo que ni siquiera lo reconocen, pero Ulises, fecundo en ardides, tiene el favor de Atenea, y consigue recuperarlo todo, su hacienda, su hijo y la aceptación de su esposa.

—No te enojes conmigo Ulises, ya que eres en todo el más circunspecto de los hombres; y las deidades nos enviaron la desgracia y no quisieron que gozáramos de nuestra mocedad, ni que juntos llegáramos al umbral de la vejez. Pero no te enfades conmigo ni te irrites si no te abracé, como ahora, tan luego como estuviste en mi presencia; que mi ánimo, acá dentro del pecho, temía horrorizado que viniese algún hombre a engañarme con sus palabras, pues son muchos los que traman perversas astucias...

Pero eso ya es el final convenientemente feliz. La Odisea es ante todo, como nos cuenta Kavafis, la historia de un viaje, un viaje de conocimiento y experiencia.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues –¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca antes vistos.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
Cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Según la tradición, Homero escribió la Odisea en el siglo VIII antes de Cristo, recogiendo en un único poema las canciones que se transmitían de boca en boca desde tiempos aún más antiguos. Kavafis nació en 1863 y murió en 1933. Nunca llegó a publicar sus poemas. Se los dejaba ver solo a quienes creía que podían entenderlos. Después de todo tenía trabajo como funcionario, era homosexual, cantaba a los cuerpos jóvenes, a la pérdida, la culpa y el deseo... Seguramente no habría encontrado mucha aceptación a su alrededor. 



 
Era de Grecia, igual que Homero, igual que Ulises. Sabía perfectamente que no hay gran cosa en Ítaca, es solo una pequeña isla, similar a las otras decenas de islas del Mar Jónico. 

Ten siempre a Ítaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

Kavafis sabía que es posible que Ítaca no sea lo que esperas y que llegar no siempre es lo más importante, así que, por si acaso, más vale que disfrutes del viaje.


10 comentarios:

  1. Me ha encantado la entrada. Siempre me ha gustado la mitología griega; es como los Simpson de la época, jajaaja.

    Fuera bromas, es muy interesante, por un lado las pequeñas "enseñanzas" que tiene cada historia, pero también la cercanía de los protagonistas hacia las deidades, ya sea para su bien o para su perdición.

    También es curiosa la idea de perpetuidad; los dioses son eternos (en contra de lo que ocurre, por ejemplo, en la mitología nórdica); las hazañas y la gloria quedan grabadas en la historia eternamente; y los castigos, a menudo también son eternos.

    Ciertamente, nuestros mayores problemas los fabricamos nosotros con nuestras acciones, y es andando el camino, equivocándonos, como aprendemos a sortearlos, y he ahí donde radica nuestra riqueza como sociedad. Sin embargo, si me permite Homero (claro que sí, los gusanos se lo comieron hace mucho), diré que, para mí, el llegar a la meta es tan importante como andar el camino, porque nuestra base como sociedad y como cultura se fundamenta en la colocación de un ladrillo sobre otro; aprendemos con el viaje, pero si no llegamos al destino, no podemos contar a otros nuestras aventuras, y nuestra sabiduría adquirida se pierde. En verdad nosotros no somos tan sabios por lo que aprendemos durante el camino como por los miles de viajes que otros recorrieron antes que nosotros para que pudiésemos llegar hasta donde llegamos.

    Saludos.

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  2. Cómo me ha gustado tu reflexión, José, es cierto, sabemos más por que lo aprendimos de otros. Y de acuerdo también en que no hay que olvidar la meta, de hecho es uno de los riesgos del viaje, el de perderse en el camino, y quedar por ejemplo condenados a subir una y otra vez la misma piedra. Esperemos que los dioses no sean tan crueles con nosotros... Besos, José :))))

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    1. Gracias a ti. Por cierto, no lo había dicho antes, pero las ilustraciones de tu ejemplar de la Odisea son alucinantes!!!!

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    2. Son de Vicente Ballestar!!! Es ilustrador y portadista. No lo sabía, he tenido que mirarlo XD pero son geniales :)))

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  3. ¡Qué grande Kavafis! Y qué grande Odiseo ;) jisjisjis. No me cuento mucho porque me reclama mi bajito que está terminando de cenar.
    Un abrazo enooorme!!! (que estoy deseando darte en tus carneeees morenaaaas :D jejeje, queda poco) <3

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    1. Si sabes algo que yo no sepa ya me lo estás contando!!!! XD De todas maneras y sin saber nada yo también espero que sea ya muy prontito ^ ^

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    2. Qué va, no sé nada de nada, pero no creo que hagan presentaciones por todas partes menos en Madrid (aunque con la suerte que suelo tener, tampoco me extrañaría), jejeje. Sergio me preguntó hace un par de meses que si podía contar conmigo para Madrid, así que supongo que habrá algún evento, pero no creo que me entere antes que tú ^^ (en cuanto me entere te lo cuento, ya sabes) :D
      un abrazote!!!

      PD: hablando de Ulises... Circe es un nombre taaan lindo, creo que algún día lo usaré con algún personaje, aunque sea como apellido ;)

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  4. Una entrada muy interesante y coincido con Jose en lo de las ilustraciones, son maravillosas!!!! a mi también me gusta la mitología, aunque he de asumir que no se mucho sobre ella aparte de algunos dioses, pero poco a poco aprendere!!!!

    besos guapetona

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  5. Me encanta todo lo que tenga que ver con la Antigua Grecia y me chifla este poema que tenía relegado al olvido por ahí, en un recóndito rinconcillo de mi alocada mente. Gracias por hacermelo recordar, bonita!!
    Poco más puedo aportar a lo ya dicho.Cuando nos fijamos metas y objetivos a alcanzar, lo que realmente estamos haciendo es darle sentido a nuestra vida y cuánto más difícil y duro nos parece el camino a seguir, mayor esfuerzo invertimos y mayor satisfacción se siente cuando llegamos al final del recorrido. Es inevitable que alguna vez nos quedemos a la mitad del camino, pero siempre terminaremos aprendiendo algo, ya sea de nuestra propia experiencia o de la de los viandantes que nos vamos encontrando, o de aquellos que vienen de vuelta. Como alguien dijo una vez: Nunca he conocido a nadie tan ignorante del que no pudiera aprender algo".
    En fin, menuda parrafada he soltado... si yo lo único que quería decir es que es un placer cruzarse con viandantes como tú, que se saben hacer apreciar y que tienen taaanto para enseñar.
    Un besazo!!!
    Ah! y que los Dioses te sean propicios! ;)

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  6. Mar, Silvia... ♡ ♡ ♡ ♡ ♡ ♡ Nada para enseñar, Silvia, ojalá, pero compartir con vosotras sí que es un placer :))))))) Haré ofrendas a los dioses, Sil, pero ya sabes, sin velas... XD Un beso!!!!

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