31 de marzo de 2013

María Pérez, la Varona

Hola, ya estoy otra vez por aquí con una vieja historia. Trata sobre una leyenda muy conocida en Soria y en la villa alavesa de Villanañe de la cual era originaria María Pérez, también conocida como la Varona.



Esta es la torre palacio de los Varona. Se la ve tan nueva porque ha sido restaurada muy recientemente, pero sus orígenes están fechados en el año 680 y los descendientes de su fundador, el almirante visigodo Ruy Pérez, han vivido ininterumpidamente en ella hasta nuestros días.

La historia a la que me refiero transcurre en el siglo XII y es contemporánea a las hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, que no tiene nada que ver en esto, pero para que os situéis. Por aquel entonces Alfonso I, rey de Aragón y Navarra, se hallaba envuelto en luchas con su esposa Doña Urraca, reina de Castilla y León.

Resulta que Urraca y Alfonso se habían casado por razones políticas. Alfonso había demostrado ser un gran combatiente, doblando la extensión de su reino y ganando Zaragoza a los almorávides. De él dicen las crónicas:

«clamabanlo don Alfonso batallador porque en Espayna no ovo tan buen cavallero que veynte nueve batallas vençió»

Castilla necesitaba esa alianza. Doña Urraca había quedado viuda de su primer marido y su único hijo tenía cinco años. Su padre concertó la boda antes de morir y Urraca obedeció. Corría el año 1109. 

Sea porque su esposo estaba muy ocupado batallando, sea porque, cuando no lo estaba, la convivencia no era armoniosa, y seguramente también por la influencia del conde de Candespina, antiguo pretendiente y supuesto amante de Urraca, ocurrió que el matrimonio no funcionó. Urraca acabó ordenando a sus vasallos que desobedeciesen a Alfonso, a la vez que sus partidarios pedían la nulidad al Papa alegando consanguinidad, ya que ambos cónyuges eran bisnietos de Sancho III. 

La nulidad tardó en llegar y mientras tanto a Alfonso le dio tiempo a ganar la batalla a Urraca y a encerrarla en una torre y declararla incapaz de gobernar. Hasta que en 1112 el Papa ordenó la disolución definitiva del matrimonio; y Alfonso no tuvo más remedio que obedecer. Era un ferviente cristiano que murió sin descendencia y dejó como único heredero de su reino a la orden del Temple...

Una historia apasionante, como todas las de la época, y tanto la vida de Alfonso como la de Urraca darían para escribir páginas y páginas, pero en realidad de lo que pretendía hablaros era de María Pérez.



Los hermanos de María, y supongo que María también, eran partidarios de Doña Urraca y acudieron a la villa soriana de Barahona junto con otros fieles para presentar batalla a Alfonso. Los hermanos no sabían dónde dejar a su hermana y fue María la que se decidió. Era mujer corpulenta, de carácter fuerte, que comía por dos y montaba a caballo como un varón, y aunque virtuosa y honesta, era a la vez diestra en el manejo de las armas. Así que se colocó una armadura y salió al campo a luchar.

La tarde era caída y la batalla avanzada. Las tropas se habían dispersado y con la confusión María se vio sola. Sola con otro caballero como única compañía. Como llevaba el emblema de los partidarios de Alfonso no se lo pensó y atacó con todas sus fuerzas al caballero, con tanta fuerza que la espada se le partió...

Pero aun con las manos desnudas, ayudada por el coraje ancestral de Sir Edgar de las mil batallas (eso es lo que cuenta la leyenda) consiguió derrotar y rendir a su oponente, que no era otro que el propio Alfonso el Batallador... María entregó a su cautivo caballero y cuando se levantó la celada y el rey vio que era una mujer exclamó:

"Habéis obrado, no como débil mujer, sino como fuerte varón y debéis llamaros Varona, vos y vuestros descendientes y en memoria de esta hazaña usaréis las armas de Aragón"

María llegó a casarse con un sobrino del propio Alfonso, el infante Don Vela, que ya había enviudado por dos ocasiones, y tuvieron un hijo al que llamaron Rodrigo. Y desde entonces todos los primogénitos de la familia se llaman también Rodrigo y siguen viviendo en esa torre que os he mostrado al principio, y su escudo heráldico lleva cruzadas las barras de Aragón en señal de triunfo.

Yo no he estado en Villanañe, pero mi hermana sí, y fue ella quién me contó la historia hace algún tiempo, y esta semana no he podido evitar recordarla al ver esto. Son Brienne de Tarth y Jaime Lannister, mi última pareja favorita...



Dale más fuerte, Brienne... Es mi nueva heroína.

Por cierto, y aunque imagino que sobra decirlo, vuelve Juego de Tronos.





4 comentarios:

  1. Hola Ari!!!

    Me ha encantado la entrada. Que historia más interesante y tan poco conocida. Me encanta conocer la historia de España y espero que haya mas entradas de este tipo. Gracias por animarme la tarde al descubrirme una mujer valiente como ninguna. Genial

    Besos y espero que pasaras una linda semana santa.

    Mar

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  2. Que siiiiii! Que me hago una cuenta ya! XD
    Me encantan estas historias que cuentas. Desde luego no se puede negar la riqueza que hay en millones de lugares, y todos tan cerquita... Mi padre lo decía y es muy verdad, no hace falta salir de España. Hay mucho por ver y conocer :)
    Y hay que ver, en esa época las mujeres estarían sometidas, pero la que tenía pelotas las tenía jajajaja! Tela con Urraca y la Varona! XDDD
    Y muy buena la comparación con Brienne :)

    (Besitos de Saru)

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  3. Gracias chicas, que bien que os guste porque me da miedo que se haga un poco pesado con tanto nombre y tanta historia apolillada... pero es verdad que siempre ha habido mujeres decididas y no todo iba a ser sometimiento y obediencia ^ ^ y sí Mar, he aprovechado estos días y he visto más castillos :P Saru ya sabe de mi debilidad por los castillos... entre otras cosas. Es que soy muy débil en general... Besos a las dos!!!

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  4. Me encanta cuando cuentas leyendas *.*
    y sí, es muy interesante y yo también me he acordado de la doncella de Tarth con Varona, jejeje :D
    mil besos!!!!

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