26 de febrero de 2013

Toledo, el puente de San Martín y la mujer del alarife

Hoy os traigo una historia de mi ciudad, de Toledo.





En realidad Toledo no es mi ciudad, no tengo la suerte de vivir en ella, pero sí es la más bella que tengo a mano. No puedo escaparme a Venecia, ni cenar en París, ni pasear por Praga, pero siempre que me apetece puedo llegarme hasta Toledo.

Para que os hagáis una idea El Greco pintó ese paisaje alrededor del 1600 y sin embargo no me cuesta nada reconocer la catedral, el puente de Alcantara, las murallas, el hospital de Tavera... Siguen estando ahí. Tantos años después Toledo aún conserva íntactos el misterio, la belleza y la huella del tiempo en sus calles silenciosas y estrechas. Y por muchas veces que hayas paseado por ellas, siempre descubrirás un nuevo pasadizo, una plaza recoleta, otro mirador abierto a los cigarrales y al río.
 
Y una nueva historia. Porque los cuentos y las leyendas son inacabables en Toledo. Las hay por decenas, la del baño de la Cava, la de la degollada, la del Cristo de la Luz, la de la calle del Ángel... Os voy a contar una muy sencilla, pero que me gusta especialmente porque tiene que ver con un puente, (un paso al fin y al cabo) y con las cosas que se hacen por amor.

Es la leyenda del puente de San Martín.



El puente de San Martín es uno de los más bonitos de Toledo, y aparte de su puerta fortificada, desde allí se contemplan unas magníficas vistas de la ciudad y del monasterio de San Juan de los Reyes. Es muy antiguo. Se ordenó edificar alrededor de 1390 por el arzobispo Don Pedro Tenorio para sustituir a otro destruido en los enfrentamientos entre Pedro I, el cruel y Enrique de Trastamara, su hermano bastardo. Los mismos defensores de la ciudad echaron abajo el puente para impedir el paso a los atacantes que con minas habían abierto un hueco en las murallas.

Como nunca se sabía quién podría atacar de nuevo ni cual de tus hermanos querría arrancarte de una sola vez la corona y la cabeza, el arzobispo ordenó contruir un nuevo y bien defendido puente y para ello contrató al alarife más afamado del reino. No era una obra pequeña y el arquitecto en cuestión -lo siento pero su nombre no ha trascendido- tuvo que sentirse muy honrado por el honor y la responsabilidad que se le habían encomendado.

Las obras avanzaban a buen ritmo, pero conforme más cerca estaba su finalización, mas negro era el humor del alarife. Su esposa, que había dejado su ciudad de origen para marchar con él a Toledo, veía con preocupación el estado de ánimo de su marido, pero lo soportaba todo de buen grado porque comprendía que el hombre estaba sometido a mucha tensión. Y como vivía muy cerca de de las obras seguro que iba a menudo a llevarle un refrigerio y a que los niños viesen el puente tan grande y tan bonito que estaba haciendo su padre... Pero ni por esas el humor del alarife mejoraba.

Finalmente cuando las obras estaban a punto de concluir el hombre se derrumbó, lo mismito que iba a ocurrir con su puente... Resulta que se había confundido en los cálculos y, en cuanto se retiraran las cimbras que sostenían los arcos, el puente se caería, su fama quedaría también por los suelos y su familia y su crédito arruinados por siempre.

Su mujer intentó tranquilizarle, pero el alarife estaba bien seguro de su error. Había pasado los meses intentando corregirlo pero había sido en balde. Muy pronto se retirarían los apoyos y sería su fin. Ante tanta seguridad la mujer no pudo hacer otra cosa más que brindarle su cariño y su mejor consuelo y al final el alarife se quedó dormido. Pero ahora era ella la que no podía dormir.

La noche no acompañaba. Una tormenta se había desatado y hacía más sombrío si cabía el panorama que se abría para su esposo y su familia. La mujer no dejaba de darle vueltas a una idea. No se lo pensó más. Cogió una tea, se envolvió en su capa, salió a la tormenta y se dirigió hacia el puente.




Los relámpagos iluminaban la noche amenazantes, seguramente su conciencia tampoco estaría muy tranquila mientras cogía brea, estopa y yesca y la extendía sobre la cimbra para prender la madera. Aunque supongo que cuando se alejase de allí y viese el puente derrumbarse sobre los andamios incendiados también se sentiría satisfecha.

Al día siguiente todos los vecinos acudieron a contemplar el desastre, pero atribuyeron la calamidad a un rayo caído durante la tormenta. El alarife debió pensar que los milagros existían y que sin duda había hecho alguna buena obra (mejor que la del puente de San Martín) para merecer aquella gracia. Los trabajos se recomenzaron, el alarife rehizo sus cálculos y a su debido tiempo las nuevas cinchas se retiraron y el puente lució recio y gallardo. Y tampoco sería el hombre tan mal profesional porque el puente se ha mantenido en pie hasta hoy.

La historia cuenta, y esta es la parte que más me cuesta creer, que algún tiempo después la mujer del alarife pidió audiencia al arzobispo y se tiró a sus pies, contrita y avergonzada, para confesar su falta. El obispo se quedó tan admirado por el coraje y la determinación de la mujer que decidió perdonarla, y ordenó dejar constancia en la piedra incorporando a uno de los laterales del puente una imagen que la recordase. Esta:



Vale, la imagen podría ser perfectamente la del propio arzobispo (y esto me parece también más propio de un arzobispo que andar homenajeando a mujeres que prenden fuego a puentes) pero es lo que cuenta la historia, y ya sabéis, si non e vera...

Y ahora os toca a vosotros, ¿cuál es vuestra ciudad para escaparos?


16 comentarios:

  1. Qué historia más bonita! Pero yo tampoco me creo que después de lo bien que le salió la jugada la mujer confesase. Vamos, ni de casualidad :)

    Saru

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  2. Oh, Ari!! Me ha encantado conocer Toledo de tu mano. Tengo muchísimas ganas de visitarla. Mis padres y familiares estuvieron hace algunos años y les encantó ( y eso que vieron poquito)Dentro de algunos meses volverán... y ya los imagino, poniéndome de nuevo los dientes largos!! :(

    Bueeeeno, en cuanto a ciudades "de escapada",como cabría esperar, me quedo con mi Córdoba, "La Sultana"... Córdoba, cristiana blanca y reina mora, paseo tus calles clavel y rosas, llenas mis sueños de libertad... perdonadme, ya sabéis, la tierra... que tira ;)

    Ari, gracias por compartir estas historias. Me chiflan!!!

    Un besazo, guapa!!

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  3. Gracias guapas!!!! Me alegro que os haya gustado, tenéis que venir por aquí y os hago de guia turistica ;) Cordoba también es una maravilla, Sil, estuve una Semana Santa y llovía a mares, pero me encantó :D Besos a las dos!!!

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  4. Me encantan las leyendas, me tienes que llevar a ese puente, ¿eh?
    Solo he estado dos veces en Toledo, la primera fue mi primera excursión del instituto y me enamoró :D La segunda fue hace algunos años y no vimos mucho porque llovía... la tercera será la mejor porque estarás conmigo, ¿verdad? No hay prisa.

    Y tienes razón, más parece un arzobispo que una mujer, pero la leyenda es preciosaaaa :D

    Yo no soy mucho de viajar, ya lo sabes, aunque viajo mucho en mi cabeza, jejeje. Supongo que si pudiera escapar, iría a Santa Carla (la ciudad de "Jóvenes Ocultos" :P jejeje, que no es exactamente real, pero bueno) y me gustaría ir a Venecia y a Nueva Orleans alguna vez, en carnavales :)

    Un abrazo, mi chica :D

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    1. Eso está hecho, te llevo a dónde tú quieras, en cuanto tengamos otra vez algo bueno que celebrar, la publicación de Tintarella di Luna, por ejemplo :))) Besos mil!!!

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  5. Que preciosa leyenda y que hermosa ciudad. Qué envidia tener tan cerca ciudades con tanta historia, ojala tenga la oportunidad de conocer esos lugares alguna vez...
    Gigi

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  6. Asombroso! Esto me hace darme cuenta de la cantidad de historias que hay en cada losa y en cada piedra dentro de nuestras ciudades.

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  7. Que bonita leyenda, a mi también me gustan mucho...
    Pues fijate que he pasado muchas veces por Toledo y tampoco lo tengo tan lejos, pero nunca he estado, pero me han dicho que es una ciudad preciosa...
    Besazos Marisa...;)

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  8. Qué bien encontrar leyendas así por internet. Dentro de poco tengo una visita por Toledo (soy guía turístico) y la verdad, no sabía este cuento. En cuanto pasemos por el Puente la gente sabrá de esta historia. Un saludo!

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    1. Gracias, Mon!!! Me ha hecho mucha ilusión que te haya gustado esta pequeña historia porque a mí me encanta escucharos a vosotros. No hay nada mejor que un buen guia para divertirse y aprender ^ ^ No te digo que espero que disfrutéis de vuestra estancia en Toledo porque estoy segura de que lo haréis. Besos!!!

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  9. ¿Qué sería de nosotros sin las leyendas?

    Yo prefiero pensar que toda esta historia se ajusta a lo que en realidad pasó.

    En cuanto a la imagen que hay en el puente, además de que se muestra en esta entrada, hay otra, pero sólo los toledanos y los visitantes avisados logran verla.

    ¡Muy buen artículo!
    Carletto

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    1. A mí también me gusta pensarlo, Carletto. Buscaré esa otra imagen la próxima vez que visite Toledo, que será muy pronto porque me escapo cada vez que puedo. Gracias por comentar!

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    2. El que busca, halla. Pero te advierto que no es fácil :-))

      No se cómo has visto mi dibujo, quizás por el propio Google o porque has llegado a mi blog. En cualquier caso, muchas gracias por tus palabras.

      Con tiempo y paciencia tengo la intención de contar (en mi blog) algunas de las leyendas que encierra tan peculiar ciudad.

      Ciao

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  10. ¡Que bonita ciudad la de Toledo!. He visitado esta ciudad un par de veces, y me encantó perderme por sus calles. Ciudades como esta, Segovia o Burgos son de mis favoritas hasta ahora, todas ellas las he visitado en más de una ocasión y eso que soy de lejos :) Y en cuanto a las historias de este tipo también me encanta. Historias que nunca se saben que hubo de cierto pero que ahí están con el paso de los años. Aunque en esta en particular, sobre la figura mirándola, pienso que es más propio que sea del arzobispo ;)
    Besos Marisa!

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    1. Las tres me encantan, Samantha! Son lugares en los que la historia se vive y se siente a cada paso, y no importa tanto si ocurrió realmente, el caso es que cuando estás allí y te lo cuentan, te lo crees y a mí me gusta pensar que pudo ocurrir, independientemente de que el obispo hiciese tallar su propia imagen en el puente XD Un beso enorme y gracias por pasar! <3 <3 <3

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